¿És buena contra la gripe y las enfermedades pulmonares?
El baño de sauna se ha asociado en varios estudios finlandeses con una mejor función pulmonar y con una menor incidencia de resfriados comunes. Hay múltiples estudios que demuestran los beneficios de la sauna tradicional y el baño turco para la salud y el bienestar, pero aquí hemos querido buscar los que nos expliquen si tomarlos puede mejorar y prevenir las afecciones pulmonares.
Nota de bienestar: este contenido recoge resultados publicados y es informativo. No sustituye el consejo de un profesional sanitario, especialmente si tienes una enfermedad respiratoria diagnosticada.
Qué dicen los estudios sobre la sauna y la función pulmonar
En este aspecto, una vez más, los estudios de Jari A. Laukkanen, de la universidad de Jyväskylä en Finlandia son el referente.
Sus estudios demuestran que el baño de sauna mejora la función pulmonar al incrementar la capacidad y el volumen vital, la ventilación y el volumen espiratorio forzado, además de otros muchos beneficios:
“Más allá de su uso por placer, el baño de sauna puede estar relacionado con varios beneficios para la salud, que incluyen la reducción del riesgo de enfermedades vasculares como presión arterial alta, enfermedades cardiovasculares y enfermedades neurocognitivas; afecciones no vasculares como enfermedades pulmonares; mortalidad; así como la mejora de enfermedades como artritis, dolor de cabeza y gripe. Los efectos beneficiosos de los baños de sauna sobre estos resultados se han relacionado con su efecto sobre las funciones circulatoria, cardiovascular e inmunológica. Se ha postulado que el baño de sauna regular puede mejorar la función cardiovascular a través de una mejor dilatación dependiente del endotelio, reducción de la rigidez arterial, modulación del sistema nervioso autónomo, cambios beneficiosos en los perfiles de lípidos circulantes y disminución de la presión arterial sistémica.”
Enfermedad pulmonar obstructiva, asma y bronquitis
En sus estudios Laukkanen cita también a otros autores para reafirmar que la sauna mejora las afecciones pulmonares:
“Cox et al. estudiaron la influencia de la sauna en la función pulmonar en 12 participantes masculinos con enfermedad pulmonar obstructiva y concluyeron que la sauna causaba una mejora transitoria de la función pulmonar en estos pacientes, mientras que Laitinen et al. en una revisión evaluó investigaciones previas sobre el tema, encontrando que la exposición a la sauna mejora la respiración en pacientes con asma o bronquitis crónica. Ernst et al.
Sauna y resfriado común: la mitad de casos
En una prueba de 25 voluntarios que estuvieron expuestos a la sauna y 25 controles, se observó que el baño en la sauna redujo a la mitad la incidencia de resfriados comunes en el grupo de sauna durante los últimos 3 meses del período de estudio. En la primera evaluación prospectiva del efecto a largo plazo del baño de sauna sobre el riesgo de enfermedad pulmonar, Kunutsor et al. encontraron que el baño de sauna de frecuencia moderada (2-3 sesiones / semana) a alta (4-7 sesiones / semana) se asocia con un riesgo reducido de enfermedades respiratorias (definidas como enfermedad pulmonar obstructiva crónica, asma o neumonía). En un análisis separado limitado a los casos de neumonía, tomar baños de sauna regulares también se asoció con un riesgo reducido de neumonía.”
Ese es el punto clave: el beneficio aparece con la práctica regular, no con la sesión aislada. Sostener dos o más sesiones por semana es mucho más fácil cuando no dependes de un horario ajeno, y ese es justo el terreno de las saunas a medida para el hogar.
En otro estudio, M L Hannuksela y S Ellahham demuestran que “las mejoras transitorias de la función pulmonar que se producen en la sauna pueden proporcionar cierto alivio a los pacientes con asma y bronquitis crónica.”
“Cuéntanos qué experiencia buscas y te orientamos con un criterio inicial”
Qué se puede concluir de todo esto
Los estudios coinciden en tres puntos: la sauna produce una mejora transitoria de la función pulmonar, la práctica regular es la que se asocia a un menor riesgo respiratorio, y el efecto sobre el resfriado común aparece en frecuencias de 2 a 7 sesiones por semana. Ninguno de ellos plantea la sauna como tratamiento: la describen como un hábito con efectos medibles sobre la función respiratoria. Vale la pena, pues, contar con una sauna en casa y tomarla regularmente.
Preguntas frecuentes
¿Es buena la sauna para el resfriado?
En el estudio citado, un grupo de 25 voluntarios que tomaron sauna con regularidad presentó la mitad de resfriados comunes que el grupo de control durante los tres últimos meses del seguimiento. El efecto se observó con una práctica sostenida, no con una sesión puntual.
¿Cuántas sesiones a la semana hacen falta?
Kunutsor et al. asociaron un menor riesgo de enfermedades respiratorias a frecuencias de 2-3 sesiones semanales (moderada) y de 4-7 sesiones semanales (alta). Por debajo de esa frecuencia los estudios citados no describen el mismo efecto.
¿Puede usar la sauna alguien con asma o bronquitis crónica?
Las revisiones citadas describen mejoras transitorias de la respiración en pacientes con asma o bronquitis crónica. Aun así, son resultados de estudios, no una indicación médica: si tienes una enfermedad respiratoria diagnosticada, consúltalo antes con tu médico.



