En un gimnasio, en un centro deportivo o en la residencia de un deportista, la sauna es ya es un elemento imprescindible. Los estudios y la experiencia práctica han demostrado sus indudables beneficios, para prepararse para el ejercicio, para recuperarse de éste y para mantener un cuerpo joven y saludable.

Por ello, practicantes de todos los deportes utilizan las sesiones de sauna como complemento a sus entrenos. Y no sólo para relajarse y distender la musculatura después del ejercicio, como se ha utilizado tradicionalmente.

Por un lado, se benefician de los efectos positivos de la sudoración, como la eliminación de toxinas y la mejora del sistema inmunológico. Por el otro, de las importantes mejoras en el rendimiento del deportista que consigue el aumento de la temperatura interior del cuerpo. Hablamos del condicionamiento hipertérmico corporal, es decir de la adaptación de las células al incremento de la temperatura. Una adaptación que beneficia de múltiples maneras, desde conseguir una mayor resistencia hasta fomentar el crecimiento de nuevas células cerebrales.

Esta adaptación también lleva a un aumento del volumen de plasma y del flujo sanguíneo hacia el corazón y los músculos, consiguiendo así que aumente la resistencia atlética. También crece la masa muscular debido al incremento de los niveles de proteínas de choque térmico y de la hormona del crecimiento (HGH).

De este modo, con dos sesiones semanales de sauna post entreno de 30 minutos a lo largo de tres semanas ya se consigue un aumento de más del 30% del límite de agotamiento.

Otras adaptaciones fisiológicas que produce el acondicionamiento hipertérmico son:

– Una disminución de la frecuencia cardíaca y una mejora de los mecanismos cardiovasculares.

– Mayor eficiencia del transporte de oxígeno a los músculos.

– Una menor temperatura corporal interior durante el esfuerzo.

– Aumento del flujo sanguíneo hacia el músculo esquelético.

– Incremento del número de glóbulos rojos.

El incremento de la hormona del crecimiento (HGH), combate la pérdida muscular y la atrofia que se da con el envejecimiento. Cuanto más altos son los niveles de HGH, más saludable y fuerte se está.

El uso regular de la sauna junto con el ejercicio regular ayuda, pues, a ralentizar el proceso de envejecimiento. Un aliciente más para incluirla en la rutina deportiva.

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